Intereses con piel de técnica.

3
Shares
Decilo,

Intereses con piel de técnica.

Hay una fórmula clásica para hacer pasar por criterio técnico lo que no es más que la defensa de intereses propios.

1. Hacer creer que el tema es ultra complejo y no puede ser discutido/comprendido por no expertos. Así se excluye a la ciudadanía del debate.

2. Adicionar justificaciones técnicas que no se sostienen frente al análisis, pero emitidas desde autoridades (ejercitar falacias de autoridad al por mayor). Al mismo tiempo, desautorizar todo análisis contrario, sin importar su fortaleza de fondo, con falacias ad hominem.

3. Calificar de “racionales” los argumentos propios y de “emocionales” los argumentos contrarios.

4. Intentar siempre mezclar los intereses personales con intereses generales. De tal forma que la medida recomendada con supuesto fundamento técnico pueda (o aparente) generar beneficios colectivos. Así, la medida que genera (o aparenta generar) beneficios colectivos asegura los beneficios particulares.

La ciencia ofrece herramientas valiosísimas para que los humanos tomemos decisiones. Permite evaluar efectos, prever, estimar impactos. Pero cuando se trata de decisiones políticas, una vez se cuenta con los resultados técnicos, aún con los más refinados, lo que sigue es una decisión política-ética. Así funciona lo técnico bien usado. Sirve para que los tomadores de decisiones conozcan dónde se mueven y que pueden provocar sus decisiones.

Pero también puede usarse “el nombre de la ciencia” para validar argumentos carentes de sustento técnico real. Puede usarse la mera mención para dotar de autoridad un argumento sin sustento. Para engañar. Eso no es culpa de la ciencia. Es producto de la corrupción de humanos que quieren defender sus intereses propios aunque generen efectos adversos sobre la sociedad.

Por eso nunca debe uno creer nada a nadie tan sólo por la figura misma del emisor. Ni nunca es válido rechazar de buenas a primeras un argumento tan solo con sustento en cualidades o prejuicios que pesan sobre quien emite el argumento. Nunca, absolutamente nunca, nos crean nada a las y los economistas tan sólo porque “somos economistas”.

Los argumentos son lógicos y verdaderos por sus contenidos propios.

Todo argumento requiere analizarse a la luz de la lógica y los hechos. Nunca a la sombra del emisor.

Jonathan Acuña

Economista. Asesor Legislativo. Miembro del Grupo de Economistas del Frente Amplio.

0no comment

Leave a Reply