El presupuesto extraordinario para amortización de deuda

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Decilo,

El presupuesto extraordinario para amortización de deuda

En los últimos días se ha dado una discusión muy extendida sobre las razones que justifican la necesidad de presentar un presupuesto extraordinario para aumentar la partida de amortización de deuda, centrándose esa discusión en si estaba o no previsto y si se conocía o no del tema en el periodo de cambio de gobierno. Con esa discusión, más política que técnica, nos hemos desviado de la verdadera razón de fondo: esto es síntoma de la situación crítica que estamos viviendo.

Cada semestre la Tesorería Nacional, junto a la Dirección de Crédito Público del Ministerio de Hacienda, y el Banco Central, presentan el plan de deuda para los próximos meses. En el plan de endeudamiento de hace un año, que coincide con la fase final del proceso de elaboración del proyecto de presupuesto para el ejercicio económico 2018, se anuncia una necesidad de colocación de deuda por 1,1 billones de colones, tanto para el financiamiento del déficit fiscal (cubrir el faltante de recursos) como para renovar endeudamiento que vencía en ese semestre. La propuesta, en esa ocasión, pretendía combinar colocación vía Bolsa de Valores (por medio de las subastas de deuda pública) y vía ventanilla (por medio de Tesoro Directo), y pretendía además introducir nuevas series de títulos de la siguiente forma: títulos cero cupón con vencimiento a noviembre del 2018, títulos tasa fija en colones con vencimiento al 2020 y 2025, títulos tasa fija en dólares con vencimientos a 2020, 2024, 2028 y 2037, y títulos tasa variable con vencimientos a 2024 y 2041.

En ese momento se anunció que se pretendía colocar entre un 35% y 45% en títulos de tasa fija en colones, o sea, los que vencían en 2020 y 2025; entre un 25% y un 35% en títulos de tasa variable en colones, los que vencen 2024 y 2041, y entre un 8% y 12% en títulos cero cupón con vencimiento a noviembre del 2018, además de colocación de títulos en dólares. O sea, se esperaba colocar en el segundo semestre del 2017, en su punto medio, apenas un 10% del 1,1 billones de colones (110.000 millones)  con vencimiento en 2018.

Se tenía la previsión, además, de realizar canjes por 300.000 millones de colones en el transcurso del primer semestre del 2018. ¿Era exagerada la estimación? Pues en años recientes los canjes se habían logrado por montos importante, por ejemplo: en el 2014 se realizaron canjes por 286.717 millones de colones, en el 2015 por 368.352 millones, en el 2016 por 843.907 millones y en el 2017 se realizaron canjes por 652.388 millones. Tratar de prever los canjes en el monto señalado estaba claramente dentro del promedio de lo que se canjeó en los últimos años.

Así que, con el plan de endeudamiento señalado y las proyecciones de canje previstas, se formula el proyecto de presupuesto del 2018, mismo que fue analizado tanto por los diputados que lo votaron, como la propia Contraloría General de la República, que en atención del artículo 40 de la Ley de Administración Financiera y Presupuestos Públicos, debió presentar un informe técnico del proyecto de presupuesto 2018.

Pero entonces, ¿qué pasó?

El deterioro de la situación fiscal empezó a causar mella en la posibilidad de gestionar la política de endeudamiento según lo previsto. En el plan que se anunció se había previsto una colocación de deuda por 1,1 billones y se colocó deuda por 1,35 billones (más deuda por un déficit mayor al que se tenía inicialmente previsto), pero se tuvo que colocar un mayor porcentaje de deuda en dólares de lo que estaba previsto, al final fue casi la mitad de la deuda colocada. También se tuvo que colocar un porcentaje mucho mayor de deuda con vencimiento a un año o menos, cuando en un principio era un 10% al final fue poco más del 25%, o sea, 227.000 más de lo que se había previsto en agosto del 2017.

A este monto adicional que se tuvo colocar en el corto plazo, se debe sumar que los canjes en el primer semestre del 2018 fueron de 88.000 millones según la información que proporcionó la Ministra de Hacienda, en lugar del monto inicialmente previsto. Al no poder hacer un canje, o sea, darle al tenedor de deuda pública un nuevo título antes de su vencimiento, lo que habría evitado “consumir” la partida de amortización de deuda, y habría dejado espacio para seguir colocando deuda el resto del año sin necesidad de ningún ajuste vía presupuesto extraordinario.

¿Por qué se tuvo que colocar más deuda a corto plazo? Este es un movimiento que se da en condiciones de incertidumbre, cuando los inversionistas prefieren invertir en el corto plazo para evitar pérdidas en sus inversiones. En el año 2004, cuando se dio la crisis de los fondos de inversión, hubo un importante aumento en el apetito por el corto plazo, llegando el “stock” de deuda con vencimiento a un año o menos al 30% del total. En el 2017 el porcentaje de deuda a menos de un año fue de 14,6%, pero subió desde un 12% en el 2016, por lo que debemos poner la atención a que la mayor incertidumbre siga empujando el porcentaje de deuda a corto plazo al alza.

Todo esto ojalá sirva para entender que la incertidumbre está empezando a golpear las variables macroeconómicas del país, está obligando a concentrar deuda en el corto plazo y produce más dificultad para hacer proyecciones más exactas, como lo fue en este caso. Como resultado de esto, entonces, ahora se debe discutir y votar un presupuesto extraordinario para incrementar la partida de amortización de deuda. Esa es la razón, técnicamente explicada, la información fue extraída de la página web del propio Ministerio de Hacienda y puede verificarse ahí mismo.

Fernando Rodriguez

Fernando Rodríguez Garro, economista, graduado de la Maestría en Política Económica de la Universidad Nacional. Profesor e investigador en la Escuela de Economía de la UNA. Exviceministro de Hacienda.

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